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No existe el “Largo plazo”…. Solo existe "TU plazo"

Actualizado: 11 feb 2022



Es un cliché escuchar a otras personas – especialmente a los profesionales de servicios financieros – decir: "Solo enfócate en invertir a largo plazo y todo estará bien".


Suena demasiado simplista y optimista para ser verdad, ¿no crees? Es casi como si, siempre y cuando todos pusiéramos nuestros ahorros en un lugar seguro, durante un periodo relativamente largo, tendríamos garantizado el éxito y un presupuesto ilimitado durante nuestro retiro.

¡Ten cuidado con esa suposición!


La inversión a largo plazo es una disciplina que los asesores financieros predican, un concepto que la mayoría de los gobiernos alientan, y un reto contra el cual todo tipo de inversionistas luchan. Pero, ¿es la inversión de largo plazo algo que deberíamos practicar todos y todo el tiempo? ¿Y qué significa realmente el "largo plazo" en términos prácticos?

Estoy aquí para decirte que invertir exitosamente no consiste en hacerlo a largo plazo, corto plazo o cualquier plazo... Consiste en fijar "TU plazo". Y con eso quiero decir que tu horizonte de inversión no debe de basarse en un marco de tiempo genérico , sino más bien en tu edad y tus objetivos personales.

Por ejemplo ¿qué se puede decir de aquellos profesionistas que tienen poco más de 30 años, pero cuyo principal objetivo financiero es comprar su primera residencia dentro de los proximos 3 años? ¿Deberían ellos de invertir sus ahorros en una estrategia de largo plazo, o sería mejor que se preocuparan por la volatilidad de corto plazo y el riesgo de "sequence of return"?


De la misma forma, ¿cómo se puede esperar que un inversionista jubilado, mayor de 70 años y en proceso de completar su "bucket list" (i.e. lista de deseos) se enfoque en inversiones de largo plazo? ¿Qué pasa cuando esa persona tiene una estrategia financiera que implica recorrer el mundo con su cónyuge o escalar el Monte Everest (ya se ha logrado antes)? Para ese tipo de inversionista, 10 años o incluso 10 meses pueden representar toda una vida. Y, dependiendo de su estado de salud, tres años pueden pasar en un flashazo o puede parecer una eternidad.


Lo que observamos constantemente es que, por mucho que el tiempo pueda ser tu aliado y trabaje a tu favor (principalmente gracias a la fuerza del interés compuesto), no importa cuán a largo plazo esté posicionado tu portafolio, si no puedes cumplir tus metas más preciadas.


Por supuesto que es vital no ser miope o estar orientado solo al corto plazo. También es benéfico mantenerse alejado del "day-trading" y evitar la tentación de estar adivinando la dirección del mercado (market timing). Hay mucha evidencia y estudios que muestran que esos hábitos casi aseguran un rendimiento inferior a la mayoría de los índices generales (i.e. S&P 500). Pero, aun así, debemos estar conscientes que el “largo plazo" puede significar muchas cosas (algunas contradictorias) para diferentes personas, dependiendo de la etapa de vida en la que se encuentren y lo que quieran obtener de ella.


En lugar de invertir a largo plazo, invierte para "TU plazo", cualquiera que sea la distancia. En otras palabras, traza y corre tu carrera, no la de tu vecino, tu autor financiero favorito, un orador motivacional famoso o aquel experto financiero en la televisión.


Tu plan financiero y de inversión debe ser único y personalizado, no genérico. Por definición, eso significa que el plan debería de enfocarse menos en obtener una tasa de rendimiento específica y más en invertir con un propósito más profundo.


Ya que eres el tripulante principal en esta aventura, deberás de encontrar tu nivel óptimo de confort y marchar a tu propio ritmo. Se vale correr, caminar o incluso gatear... siempre y cuando sea a tu ritmo y bajo tus propios términos. Al fin de cuentas, no tiene sentido invertir para una carrera larga, al menos que se trate de "TU propia carrera".


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